Lettering: cómo escribir bonito a mano (aunque tengas mala letra)
El lettering no es tu letra de toda la vida: es dibujar las letras. Por eso lo puede hacer cualquiera, tenga la caligrafía que tenga.
Mucha gente con mala letra cree que el lettering, ese arte de escribir palabras bonitas y decorativas, no es para ella. Y es justo al revés. El lettering no tiene nada que ver con tu caligrafía de toda la vida: no se trata de escribir, sino de dibujar las letras, despacio y trazo a trazo. Por eso lo puede hacer cualquiera, tenga la letra que tenga. Es una manualidad preciosa, relajante y muy de moda, y empezar es más fácil de lo que parece.
Dibujar, no escribir
La idea clave que cambia todo es esta: en el lettering no escribes las letras de un tirón como cuando tomas notas, las dibujas. Cada letra se construye despacio, con varios trazos, prestando atención a su forma, su grosor, sus curvas. Por eso da igual que tu letra natural sea un desastre: aquí no la usas. Estás dibujando formas que resultan ser letras. Entender esto libera a cualquiera del complejo de la mala caligrafía y abre la puerta a escribir bonito a base de paciencia, no de talento innato.
Empieza por los trazos
El error del principiante es querer escribir palabras enteras desde el primer día. Lo que funciona es empezar por la base: los trazos básicos. Las líneas finas hacia arriba, los trazos gruesos hacia abajo, las curvas. Practicar esos trazos sueltos, una y otra vez, hasta que salen limpios y controlados, es lo que luego permite construir letras bonitas, porque las letras no son más que combinaciones de esos trazos. Dedicar tiempo a los trazos antes que a las palabras es la clave para no frustrarse y avanzar de verdad.
El lettering no es tu letra, es dibujar letras. Por eso quien tiene pésima caligrafía puede hacer letras preciosas: solo hace falta paciencia.
Poco material para empezar
No hace falta gastar para iniciarse. Con un rotulador de punta de pincel, esos que permiten hacer trazos finos y gruesos según la presión, y papel, ya puedes empezar a practicar lettering. Más adelante, si te enganchas, hay todo un mundo de rotuladores, plumas y materiales, pero para los primeros pasos basta con poco. Incluso se puede practicar con un lápiz para aprender las formas. Lo importante al principio no es el material, sino las horas de práctica de trazos y letras.
Practica con constancia
Como toda habilidad manual, el lettering mejora con la práctica constante. Dedicarle ratos cortos pero regulares, practicando trazos, abecedarios, palabras, va soltando la mano y afinando las formas. No esperes que salga perfecto al principio; es normal que las primeras letras sean torpes. Con paciencia y repetición, la mano aprende y las letras se vuelven cada vez más bonitas y seguras. Es un progreso muy gratificante de ver, porque cada semana notas que escribes mejor que la anterior.
Bonito y útil
El lettering, además de ser una afición relajante y creativa, es muy útil: sirve para hacer tarjetas, carteles, decorar agendas y cuadernos, personalizar regalos, rotular cosas de casa. Esas pequeñas creaciones quedan preciosas y son muy personales. Olvídate del complejo de la mala letra, empieza por los trazos básicos, practica con constancia y déjate enganchar. Pronto estarás escribiendo palabras bonitas a mano y preguntándote por qué creías que el lettering no era para ti.
3 comentarios
Tengo una letra horrible y sin embargo el lettering se me da bien, porque es dibujar, no escribir. Me ha sorprendido a mí misma.
Lo de practicar los trazos básicos antes que las letras es la clave. Quise ir directo a palabras y me frustré. Trazos primero.
Con un rotulador de punta de pincel y papel ya empiezas. Hago tarjetas y carteles para casa. Engancha y queda precioso.