El bordado: una afición relajante, barata y muy bonita
Con una tela, un aro, aguja e hilos de colores se crean pequeñas obras de arte. Y bordar tiene algo casi meditativo.
El bordado es una de esas manualidades que parecen cosa de otra época y que vive un renacer enorme entre gente de todas las edades. Y se entiende: con una tela, un aro para tensarla, una aguja y unos hilos de colores, se crean pequeñas obras de arte que decoran, se regalan o se enmarcan. Pero quizá lo mejor del bordado es el propio acto de bordar: puntada a puntada, tiene algo tranquilo, casi meditativo, que relaja como pocas aficiones.
Material sencillo y barato
Una de las grandes ventajas del bordado es lo poco que cuesta empezar. El material básico es mínimo y muy económico: una tela adecuada, un bastidor o aro para mantenerla tensa, unas agujas y unas madejas de hilo de colores. Con eso ya tienes para horas y horas de bordado. Es de las manualidades más baratas para iniciarse, lo que la hace perfecta para probar sin apenas inversión y ver si te engancha, que es muy probable que lo haga.
No hace falta saber dibujar
Un temor común es pensar que para bordar hay que saber dibujar. No es así. Existen patrones de todo tipo que se transfieren a la tela de varias formas sencillas, de modo que tú solo tienes que seguir las líneas con la aguja. Así que aunque no tengas ni idea de dibujo, puedes bordar diseños preciosos siguiendo un patrón. Y, con el tiempo, si te animas, ya improvisarás tus propios diseños. Pero para empezar y disfrutar no necesitas ningún talento artístico previo.
Bordar no requiere saber dibujar ni gastar mucho: una tela, unos hilos y cuatro puntadas. Lo que da es horas de calma y algo bonito al final.
Pocas puntadas básicas
El bordado se basa en una serie de puntadas, y aunque hay muchas, con unas pocas básicas ya se hacen dibujos completos y bonitos. El punto de pespunte para las líneas, el punto de relleno para colorear zonas, el nudo francés para detalles y un par más. Aprendiendo unas cuantas puntadas sencillas tienes recursos para bordar gran cantidad de diseños. Como siempre, se aprenden practicando, y enseguida las haces sin pensar. No hay que dominarlas todas para empezar a disfrutar.
El efecto relajante
Más allá del resultado, mucha gente borda por cómo le hace sentir. El movimiento repetitivo y tranquilo de la aguja, la concentración suave en cada puntada, tiene un efecto sereno que ayuda a desconectar del ajetreo y de las pantallas. Bordar un rato por la tarde o por la noche, en lugar de mirar el móvil, calma la cabeza y deja, además, algo bonito hecho. Es una de esas aficiones que cuidan tanto por lo que producen como por el rato que te dan mientras las haces.
Empieza con un kit
Si te llama el bordado, una forma cómoda de empezar es con un kit de iniciación, que trae todo lo necesario, la tela con el dibujo, los hilos, la aguja, el aro, y unas instrucciones, de modo que solo tienes que ponerte a bordar. Es la manera más fácil de probar sin tener que comprar cada cosa por separado. Empieza por un diseño sencillo, dedícale ratos tranquilos y déjate llevar por las puntadas. Pocas aficiones dan tanta calma y tanta belleza por tan poco.
3 comentarios
Bordar por las noches en vez de mirar el móvil me ha cambiado las tardes. Es relajantísimo y vas viendo cómo nace el dibujo.
Lo barato que es empezar sorprende. Una tela, un aro y unos hilos y ya tienes para horas. Genial para probar sin gastar.
Con cuatro puntadas básicas haces dibujos preciosos. No hay que saber dibujar, se transfiere el patrón y a bordar.